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EFECTOS DEL CAMBIO GLOBAL EN CHILE

Introducción.
El Cambio Global de Origen Antrópico.
La Población Humana y su Impacto Ambiental.
El Efecto Invernadero.
Consecuencia del aumento del Efecto Invernadero
Cambio Global en Chile.

Introducción
 Durante miles de millones de años el planeta y la biosfera han estado cambiando. Esto ha sido así desde mucho antes de la aparición de nuestra especie, pero lo nuevo es que el cambio actual está ocurriendo muy rápido, desde el punto de vista de la capacidad de respuesta de los subcomponentes del sistema y, muy importante, es precisamente el hombre quien lo genera. En el pasado, la especie humana fue más bien receptora de los cambios sobre el planeta y debió adaptarse a ellos (piénsese en las glaciaciones, por ejemplo). Ahora el hombre está produciendo o induciendo las modificaciones, y éstas son tan vastas y profundas que apenas somos capaces de comprenderlas. Los cambios son muy rápidos, lo que limita el tiempo de respuestas que pueden mostrar los subsistemas abióticos y bióticos. Esto es importante ya que la adaptación biológica a los cambios demora generaciones, y el proceso que hemos desencadenado tiene un tiempo de recambio muy inferior al tiempo generacional de muchos de los organismos que habitan la biosfera. Lo más preocupante es que las modificaciones son cada vez más frecuentes, es decir, se trata de una tasa de cambio creciente.
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Tampoco cabe duda que la especie humana es una adición reciente (cerca de 3 millones de años) a la economía de la naturaleza, y que por su posición de consumidor en el ecosistema puede y debe alterarlo para su existencia. En otras palabras, la existencia humana implica a lo menos algún cambio en la biosfera. Es importante percibir que la creación de alimentos y otros bienes para nuestra especie sólo ocurre por transformación de los recursos existentes. Generalmente, la producción de alimentos, fibras y sustancias que requerimos para nuestra existencia implica una simplificación de los ecosistemas. Además, la especie humana, consciente o inconscientemente, vierte sus residuos al ambiente, en el convencimiento de que la naturaleza reciclará los desperdicios y los transformará en materias primas que podrán reutilizarse.
Reconocer estas dos funciones de los ecosistemas, producción y reciclaje, es clave para entender el proceso de cambio global en que estamos inmersos.
 
El Cambio Global de Origen Antrópico.

 Históricamente, el hombre ha tenido un papel menor en el manejo de los flujos de materia en los ecosistemas y en la transformación de los paisajes. Hoy esto ya no es así; el hombre se ha convertido en una especie "clave", un agente de transformación ecosistémica a nivel planetario al perturbar todos sus componentes, si bien las transformaciones de la biosfera no son siempre equivalentes en sus distintas regiones. Estas diferencias geográficas podrán llevar a pensar que se trata de un conjunto de problemas separados, sólo nacionales o regionales, pero con ello se negaría la globalidad de las transformaciones, lo cual dificultaría su comprensión y eventual solución.
Sabemos que los ecosistemas se alteran de distintos modos cuando son perturbados por el hombre, y que no existe un principio que asegure su sustentabilidad. Es decir, no se ha descubierto ningún principio o ley que asegure que los ecosistemas tolerarán nuestras perturbaciones sin degradarse. Baste recordar la desertificación como caso extremo y ejemplar, que los chilenos hemos producido tanto en las zonas áridas del Norte Chico como en las zonas boscosas de Coihaique.

En el pasado, las alteraciones antrópicas fueron menores y más espaciadas, y las influencia humana no revistió mayor importancia. Ahora, las perturbaciones ocurren a gran escala en todas partes y en todos los componentes del ecosistema Tierra. Han dejado de ser independientes entre sí y pasado a formar parte de un solo gran fenómeno de escala planetaria. Debido a la globalización de la economía, los grandes volúmenes involucrados, el aumento de las distancias entre los centros de producción y demanda de productos, y la integración casi fisiológica que ha mostrado la biosfera, se ha desencadenado un proceso de cambio totalmente nuevo que tratamos de entender para poder guiar, mitigar o evitar sus consecuencias negativas.

El cambio global se refiere a todos los cambios que se están produciendo en forma más o menos simultánea en todo el planeta , tales como: El aumento de la población humana y su presencia en toda la biosfera, los cambios en el uso humano de la superficie y atmósfera planetarias, las alteraciones en los flujos de sustancias y elementos químicos, el aumento en las concentraciones urbanas.
Todos estos síntomas podemos reconocerlos en Chile, y este capítulo intenta mostrar que estos cambios locales son parte de un fenómeno planetario. El cambio global nos afecta , estamos inmersos en él. Lo que se describe en este libro no son sólo problemas chilenos, sino parte de fenómenos globales que están dando de una u otra forma en todo el planeta, y cuyo factor común es la presencia del hombre y las transformaciones profundas que está introduciendo en la filosofía planetaria. Los cambios no sólo son muy rápidos sino además novedosos desde el punto de vista biológicos y cultural; los entendemos sólo parcialmente y estamos todos casi igualmente faltos de herramientas conceptuales y tecnológicas para enfrentarlos.

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La Población Humana y su Impacto Ambiental
 Uno de los fenómenos más complejos de interpretar en relación con el cambio global es el de la población humana. La especie humana ha experimentado durante los últimos miles de años, y especialmente en los últimos 500, un crecimiento y cambios sin precedentes en su distribución poblacional. El aumento poblacional ha ocurrido en casi todos los países, pero especialmente en los del Tercer Mundo, incluido Chile.
Una misma cantidad de población humana, incluso una misma densidad, puede tener efectos ambientales muy distintos, dependiendo de sus relaciones en el entorno. Tecnología mal aplicada o exceso de demanda por sobre lo que el ecosistema es realmente capaz de tolerar, pueden tener efectos de transformación de tipo degradativo. La historia ecológica de Chile nos enseña que éste es el origen de parte de la degradación ocurrida con algunas especies, paisajes, acuíferos, lagos, ríos, etc. La degradación ambiental es equivalente, desde el punto de vista ecológico, a una reducción de la superficie y del potencial natural del país y, por lo tanto, debe ser una preocupación fundamental de toda la población.

Una población con economía de subsistencia, sin acceso a oportunidades de tecnología y crédito, puede tener efectos desbastadores sobre el ambiente al generar una degradación progresiva del entorno en su intento por sobrevivir a expensas de un medio que cada año tiene menos capacidad de sustentarla. En Chile se conocen casos de este tipo, y aún hoy tenemos un porcentaje considerable de población que no ha sido adecuadamente absorbida por los centros industriales, y vive desde el Norte Chico a los bosques del sur en una economía de supervivencia que lenta e imperceptiblemente va degradando aún más los recursos de paisaje.

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La población humana no debe ser vista sólo como número de personas que alimentar y educar, como recurso, sino también por su efecto sobre el ambiente. Una evaluación del impacto humano sobre la biosfera debe considerar el efecto total producido y compararlo con la capacidad del ecosistema para tolerar el tipo y la cantidad de presión antrópica ejercida en las condiciones tecnológicas actuales. Son estas presiones las que producen degradación. En el futuro puede que ambos factores cambien, pero también es posible que la degradación ya se haya producido. El Norte Chico, por ejemplo, fue degradado (desertificado) en momentos en que nuestra percepción y tecnología eran muy diferentes. Es posible que hoy, enfrentados a la misma situación, no permitiríamos los usos no sustentables que en está época le hicieron, o propiciaríamos escenarios de uso muy distintos. Ahora el daño está causado y el ambiente ya ha sido degradado. La recuperación de esas enormes superficies es casi imposible económicamente, ya que existen otras urgencias que estarán siempre presentes. Si bien podemos ponerle precio a unas hectáreas desertificadas, es difícil evaluar qué precio tiene para Chile la degradación del Norte Chico. Desde el punto de vista de capacidad de sustentación de población humana, el cambio del Norte Chico ha significado ciertamente una reducción de ella.
Sabemos que las capacidades de sustentación de las distintas zonas del país son diferentes, y para cada zona deben investigarse tanto los efectos ambientales producidos por la población existente como los esperables por la población proyectada en caso de continuar el tipo de relación con el ambiente. Si existe degradación ambiental, aunque la densidad humana parezca baja comprada con la de otras partes del país o del planeta, se deben investigar sus causas y determinar los cambios necesarios.
Debido a que los cambios ambientales pueden ser de difícil reversibilidad, como con la desertificación, o imposibles de recuperar, como cuando se extinguen especies, es importantes que los cambios correctivos se lleven a cabo en un plazo suficientemente corto como para no seguir degradando el potencial natural de una zona. No es el propósito de este capítulo detallar todos los problemas globales, pero sí describir la dinámica general en que estamos insertos, permitiendo contextualizar los problemas ambientales descritos en otros capítulos. A continuación nos referimos a algunos de estos problemas.
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El Efecto Invernadero
 Unos de los cambios que el hombre está produciendo es sobre la composición de la atmósfera, y una parte de él alude a la disminución del gas ozono y sus posibles consecuencias sobre los organismos. Este cambio es producido por los denominados gases con efecto invernadero, tales como: anhídrido carbónico (CO2), metano, cloruflurcarbonos y vapor de agua. Como es sabido, estos gases tienen la capacidad de permitir el paso de la radiación solar incidente y, he aquí el problema, impedir el paso de la radiación reflejada por la superficie del planeta, atrapando la energía y produciendo su calentamiento. Evidentemente, en la medida que aumenta la concentración de estos gases en la atmósfera mayor es su calentamiento.
Es importante notar que el efecto invernadero es un fenómeno natural, no es nuevo en la historia del planeta, y se llama así por analogía con el calentamiento que se produce en los invernaderos como consecuencia de un fenómeno similar que atrapa el calor. Por ello la temperatura de la Tierra es de 32ºC más alta de lo que sería sin gases invernadero, y la temperatura promedio de los planetas Venus, Tierra y Marte coincide con la calculada sobre la base de este efecto.
No debe entonces sorprender que al aumentar la concentración atmosférica de los gases invernadero en la Tierra, como consecuencia de algunos procesos industriales, quema de los bosques y otros, aumente la temperatura . De hecho, se sabe que, al menos en los últimos 160.00 años, ha habido una buena correlación entre la temperatura del planeta y la concentración de gases invernadero. En consonancia con estas observaciones, desde comienzos de la Revolución Industrial la concentración de CO, atmosférico ha aumentado de 280 a 350 partes por millón (un 25%), y el incremento térmico medido ha sido de cerca de 0,5ºC .
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Consecuencias del Aumento del Efecto Invernadero
 No hay certeza real, no podría haberla , sobre lo que ocurrirá en el futuro. Se sabe que si se continúa inyectando gases con efecto invernadero a la atmósfera la temperatura promedio continuará aumentando. La incerteza se refiere más bien a la velocidad, magnitud y distribución de los cambios, así como a los efectos que los cambios climáticos puedan producir sobre los ecosistemas y las sociedades humanas.
La organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente establecieron en 1988 un grupo de alto nivel denominado Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos, para estudiar los posibles cambios climáticos. El propósito de este capítulo no es dar una descripción detallada del problema, sobre el cual existen muchos libros y publicaciones, sino hacer un breve resumen del estado del conocimiento.

Para realizar predicciones sobre del cambio climático, los meteorólogos construyen modelos de simulación denominados Modelos de Circulación Global (en inglés, Global Circulatión Models o GCMa), que intentan reproducir los fenómenos de circulación atmosférica y oceánica, y los intercambios de calor y agua que estarían produciendo a nivel planetario

Debido a los importantes vacíos de conocimientos actuales, y a la capacidad todavía reducida de los mejores computadores existentes, los modelos aún elementales y difieren mucho en sus descripciones. Por un lado, la grilla en que parcializan el mundo es muy gruesa, en general entre 4 y 8º de longitud. Por esto, accidentes geográficos como la Cordillera de los Andes, capaces de generar cambios climáticos importantes en distancias de sólo 299 km., no aparecen representados en los modelos. Esta baja resolución implica limitaciones muy serias cuando se quiere discutir los cambios a nivel regional o nacional.

Por otro lado, los modelos difieren en sus premisas y en los procesos que consideran, y todos son incompletos. Distintos modelos incorporan distintas retroalimentaciones entre componentes, e incluso distintos componentes, como por ejemplo los océanos y las nubes que se podrán formar. Por ello no es extraño que sus descripciones de los climas de Sudamérica, en función de la precipitación y temperatura, estén en discrepancia con las mediciones.
Las predicciones que se hacen para cuando la cantidad de CO2 atmosférico (en realidad la suma de los efectos de todos los gases invernadero expresadas como efecto sólo de CO2) sea el doble en relación a la actual, también difieren entre sí. Algunos modelos presiden sequías donde otros predicen aumentos de precipitación, y aún los incrementos térmicos anticipados son desiguales en las distintas conceptualizaciones.

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A modo de ejemplo, aunque sin afirmar que tales predicciones son buenas, se han construido diagramas climáticos para localidades ubicadas en la costa occidental a latitudes comparables en Chile y Norteamérica. Como se sabe, estas cosas tienen en la actualidad una gran similitud fisionómica, y es posible observar secuencias antiparalelas de paisajes desérticos a bajas latitudes, matorrales a latitudes intermedias, y bosques lluviosos templados a altas latitudes.
Para ejemplificar el estado de las predicciones teóricas, se efectuó una comparación entre datos reales y simulados por modelos (obtenidos en parte bajo el auspicio del proyecto FONDECYT 614-1989) para dos concentraciones de CO2 : la actual y otra equivalente al doble de ella. Se usaron los datos generados a partir de tres GMECs: el GFDL (Estados Unidos), el GISS (Estados Unidos), y el UKMO (Reino Unido). En primer lugar se construyeron los diagramas climáticos reales a partir de los datos de las estaciones meteorológicas respectivas en los últimos 15 años. Luego, se compararon esos diagramas con los generados por los modelos para una concentración de CO2 como la actual. Como los resultados difieren mucho entre sí, para cada localidad se seleccionó el modelo que más se asemejara a los datos observados, descartando los otros dos. El criterio de semejanza fue la mínima diferencia de precipitaciones y temperaturas medias para todos los meses.

Los resultados que ejemplifican el estado de algunos de los mejores modelos actuales (se muestran figuras 7.1 .7.10?) Cada figura contiene el diagrama climático real (arriba), el del mejor modelo para la actual concentración de CO2 (centro), y el predicho por ese modelo para cuando la concentración de CO2 sea el doble de la actual (abajo)

Al comparar las figuras es evidente que no existe un único modelo que describa con mayor semejanza toda la situación climática actual. Sin embargo, el UKMO es el mejor la describe en casi todas las localidades de Norteamérica analizadas, con excepción de la localidad de Jeneau (58ºN) en Alaska, donde el modelo seleccionado fue el GISS. Para Chile el modelo GFDL produce, para la actual concentración de CO2 , los resultados más semejantes al diagrama climático real para todas las localidades analizadas.
La semejanza entre los modelos y el diagrama real tiende a ser mayor para las localidades norteamericanas que para las chilenas, y es particularmente baja para las localidades chilenas al norte de los 30ºS, donde el efecto de pantalla de la Cordillera de los Andes y el efecto desencante de la corriente fría de Humboldt no fueron considerados. Se infiere que los cambios climáticos no serán paralelos en ambos continentes, y que la antisimetría de los paisajes en sus márgenes occidentales se perdería o disminuiría.

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A fin de describir lo que anticipan los modelos, sin considerar que sus predicciones son "correctas", es posible comparar las temperaturas anuales promedio con las predicciones de los modelos para la concentración actual y para el doble de CO2 , los resultados para Chile y Norteamérica en la figura 7.11, sugieren que el cambio significaría para todas las latitudes un aumento de temperatura de más de 3,5ºC, pero con diferencias entre ambos hemisferios. En Chile, el cambio sería mayor a medida que aumenta la latitud, mientras en Norteamérica esta tendencia no se advierte claramente, pareciendo incluso inversa.

La gran discrepancia entre los indicado por los modelos y lo medido revela que ellos son aún inadecuados como predictores climáticos a escala local. A pesar de ello, a continuación se resumen algunas de las predicciones más actualizadas.
Respecto al calentamiento global se anticipan aumentos de temperatura de 2 a 5ºC en promedio una vez que se duplique el CO2. Este efecto, debido a la presencia de otros gases, se produciría entre los años 2.030 y 2.050. Por la asimetría interhemisférica el aumento de temperatura se sentirá unos 20 a 30 años antes en el Hemisferio Norte que en el Sur.
Una predicción reciente que considera la asimetría entre hemisferios anticipa que los cambios serán mucho más lentos y de menor envergadura en nuestro hemisferio (ver figura 7.12?). Debe considerarse que estas predicciones anticipaban para la actualidad incrementos de temperaturas mayores que los medidos. De ser acertadas, corrigiendo por el incremento medido, los sectores más australes de nuestro país apenas percibirán la duplicación del CO2 en los primeros decenios del próximo siglo, con el incremento de temperatura del orden de 0,5ºC.

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Es necesario repetir que estos valores son muy discutibles, pueus no se entiende bien el papel que podrían jugar algunos elementos de la biosfera como las nubes. El agua es un gas invernadero y podría hacer subir la temperatura, pero, por otro lado, si aumenta la nubosidad una fracción mayor de la radiación incidente sería reflejada por las nubes y la temperatura podría aumentar en menor magnitud.
En relación al ciclo hidrológicos, se espera que con el aumento de temperatura aumente la evaporación y la nubosidad, lo que aumentaría las precipitaciones, aunque no hay consenso de si será sólo el invierno y en todas partes por igual. Algunos modelos predicen desecación en algunas áreas y aumento de precipitación en otras, pero, sin embargo, no logran coincidir entre sí.

Al considerar el nivel de los mares, se cree que el aumento de temperatura produciría derretimiento a nieves y glaciares, que serían parcialmente compensados por los aumentos de precipitaciones sólidas sobre las grandes masas todavía heladas de Croenlandia y de la Antártica. Se espera que el aumento neto en el nivel de los mares sea del orden de 1-2 mm por año, y que llegue a unos 50 cm con la duplicación de CO2. Sobre este punto también existen muchas discrepancias entre los modelos, no obstante, el aumento del nivel de los mares es una posibilidad real.

Otro aspecto es la reducción en la temperatura de la atmósfera. Como consecuencia del efecto invernadero, más calor quedaría atrapado en la atmósfera , y la estratosfera se enfriaría. Debido a ellos se favorecería la desintegración química del ozono y habría un aumento en el agujero de ozono antártico. Los clorofluocarbonos jugarán aquí un papel dual, como gases con efecto invernadero y facilitadores de la reducción del ozono.
En general, las predicciones globales parecen más confiables que las continentales, y las efectuadas para pequeñas áreas o países (como Chile) son absolutamente poco confiables.

Respecto a los ecosistemas, es deseable poder anticipar los cambios climáticos que pueden tener lugar en ellos y sus respuestas, para explorar además sus consecuencias sociales. Lamentablemente, como se mostró hay dificultades para predecir las consecuencias ecológicas del cambio del clima. Es importante mencionar que desde hace varios años se trabaja en distintas partes del mundo para mejorar el entendimiento de estos cambios. Por otra parte, nunca se han estudiado los efectos de corto o largo plazo al aumentar simultáneamente la temperatura y CO2 , para los organismos , y variar la cantidad de agua disponible. Algunos experimentos muestran respuestas de ecosistemas completos son todavía desconocidas, al igual que para las cadenas tróficas que podrían tener distinta sensibilidad. Sin embargo, ésta también es un área donde existen grandes proyectos internacionales de investigación, y en la que continuamente están apareciendo novedades.

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Otro aspecto poco conocido es el de las reacciones humanas ante los cambios climáticos y sus consecuencias. Es de esperar que ante cambios en la distribución de las potencialidades del planeta se observen respuestas psicológicas individuales, así como económicas, sociales y geopolíticas. Por ello, dependiendo de la magnitud local y relativa de los cambios climáticos, podría haber cambios importantes en el orden mundial vigente.
También las respuestas humanas ante el cambio climático están siendo investigadas, y es de esperar que en los próximos años se conozca mejor el tema.

Cambio Global en Chile
 Ante la magnitud del cambio en cierres, donde se sugiere que habrá cambios en muchas variables simultáneamente y muchas de las cosas que damos por sentadas ya no serán así, cabe preguntarse por las estrategias que países pequeños, como Chile, deben adoptar. En base a los elemento disponibles es posible hacer un par de sugerencias que podrían contribuir a su diseño.
Pareciera que dos elementos fundamentales de esa estrategia deberán ser, por un lado, mantenerse informados acerca de qué se sabe de los cambios y cómo afectarán a distintas partes de la biosfera y, por otro, ponderar la importancia que los distintos componentes del cambio global podrían tener en Chile.
Se mencionó que el cambio global ya se está produciendo, que su complejidad es mayor que la de cambios pasados, y que se está sólo empezando a comprender su magnitud y significado. Sin duda la mejor manera de compenetrares con lo que sucede es aprender lo que se investiga en otras partes y relacionar esos descubrimientos con la situación chilena. No aparece razonable intentar investigar lo que podría suceder en Chile manteniéndose aislado de los avances en el resto del mundo, pero es necesario investigar cómo se dan los fenómenos en el país. Sabemos que la particularidad de los ecosistemas locales es tanta como para que, ni en Chile ni en ninguna otra parte del mundo, pueda descansarse sobre resultados obtenidos en otros lugares y confiarse que los sistemas locales responderán en forma similar. Es preciso averiguar cómo responderán nuestros ecosistemas y cómo podrían mitigarse los cambios en sociedades como la nuestra.

Por otro lado, todos los aspectos del cambio global no afectan a todos los países con igual importancia, ni tienen la misma velocidad de desarrollo. Como se mostró, la evidencia disponible sugiere que el cambio climático sería relativamente lento en Chile, comparado con lo esperado a latitudes similares en el Hemisferio Norte. Pero los cambios asociados a la industrialización, al cambio de uso de la tierra y de los recurso, podrían ser mucho mayores y más rápido. En otras palabras, y a modo de hipótesis, podría ser que los cambios debido al cambio de uso de la tierra y la industrialización fuesen tan rápidos y desbastadores que los cambios climáticos queden enmascarados. Por ejemplo, podría ser que cuando haya transcurrido suficiente tiempo y se den las condiciones para verificar el efecto del cambio climático sobre la distribución de los bosques de Chile, ya no queden bosques porque han sido sobreexplotados. Lo mismo podría suceder con otros ecosistemas y con distintas especies.

De tal modo es preciso mantenerse informado del conocimiento existente sobre los cambios globales, puesto que por la globalización de la economía mundial los efectos locales son tan importantes como los relacionados con otros centros de producción y consumo. Esto ocurrirá más rápido en la medida que entendamos que nuestros problemas son parte de un fenómeno más general. Pero, también es necesario revaluar continuamente la importancia de los distintos aspectos del cambio global y cómo ellos afectan a los ecosistemas de nuestro país y a su sociedad. Los más capacitados y más interesados en hacerlo somos los chilenos. El país no puede permanecer al margen de la investigación sobre el cambio global que se está produciendo, a riesgo de depender de interpretaciones hechas por otros en base a realidades ecológicas y sociales diferentes.

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