También, por el gran número de visitas
a nuestro sitio web donde se puede revisar la versión electrónica. Esto nos
ha llenado de entusiasmo, pero también nos convoca a asumir con mayor
responsabilidad nuestra labor.
De esta manera, se comienza a consolidar nuestro proyecto editorial
que pretende ofrecer a la comunidad de investigadores e interesados en
las ciencias sociales y humanas, un punto de encuentro entre nuestros
distintos quehaceres. Una revista de estas características no es sólo un
conjunto de artículos o un medio de difusión de nuestros trabajos de
investigación. Es también, o debiera serlo, un lugar de diálogo interdisciplinario
donde convergen distintas experiencias y puntos de vista. Por
eso, la gran paradoja que permite medir el éxito de la revista es su propia
enajenación. Mientras más voces concurran en sus páginas a leer, discutir
y proponer, más aumenta su desprivatización, logrando el gran objetivo
de toda publicación que es hacer circular las ideas, los mundos y las experiencias.
Para lograr tal propósito, hemos contado con la ardua, entusiasta y
anónima labor de una gran cantidad de dictaminadores externos, de
distintos países de nuestra región. Todos expertos en los temas
planteados por los articulistas. Esto nos permite, como dice
Devés-Valdés en su trabajo aquí publicado, pensar mundialmente el
mundo. Abrirnos al mundo con los criterios del mundo, o por lo menos,
diremos nosotros, con los criterios regionales del mundo, para superar
así el provincialismo localista.
La revista intentará estar a la altura de este desafío, lo que significa utilizar
criterios de edición y publicación internacionalmente compartidos,
además de cuidar la calidad y la trasparencia en el proceso de selección.
La tarea no fue fácil por la gran cantidad de artículos propuestos. Artículos,
en general, de muy buena factura.
Queda, entonces, la invitación abierta a participar de esta aventura.
A los regionales que piensan el mundo y a los mundiales que piensan la
región.
Antes de cerrar, debemos mencionar nuestros agradecimientos a los
diversos autores y dictaminadores por su gran contribución. También,
a Lenisset Toro por su constante y efectivo apoyo en la revista y a Olga
Ulianova, quien por medio del Programa de Doctorado en Estudios
Americanos colaboró activamente para hacer posible este número.
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